Viéndolos a estas alturas de sus vidas, se recuerda a los "Patriarcas". Denominación que tenía la autoridad de Padres de Familias. También viéndolos, uno puede imaginar lo que es la voluntad de trabajo, la lucha, el esfuerzo, el sacrificio, pero fundamentalmente el amor. El amor de a dos, ese que se sustenta en bases sólidas de comprensión y objetivos comunes. Quizás ellos son exponentes "raros" para estos tiempos, en donde los valores fundamentales de la familia, son vapuleados continua y gratuitamente. Pero esa "rareza" los convierte a su vez en únicos e irrepetibles en el afán de amar y dar amor. Estos dos frondosos arboles, con sombras para todos, que Dios decidió plantar por estos pagos, además de sombra fresca y cobijo, han dado tantos retorños, que seguramente al ser de la misma sabia, prolongaran en el tiempo una forma de ser, de obrar y de amar.
Don Cipriano Lell, Doña Alicia Valdemarin, por otros cincuenta años más, aqui o donde el Señor lo disponga, pero juntos...



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